El dolor es una señal de alarma de nuestro cuerpo. Sin embargo, cuando persiste mucho tiempo después de que una lesión ha sanado o sin una causa aparente, se convierte en dolor crónico. Esta condición no solo afecta el bienestar físico, sino también el estado emocional, el descanso
y la capacidad para disfrutar de las actividades cotidianas.
Se considera crónico aquel dolor que dura más de 3 a 6 meses.
A diferencia del dolor agudo (que es temporal), el dolor crónico persiste en el tiempo y puede ser causado por una enfermedad prolongada, una lesión que no sanó correctamente o por señales de dolor que el sistema nervioso sigue enviando de manera persistente.
No todos los dolores crónicos son iguales. Su tratamiento dependerá de la causa, la duración y el tipo de dolor.
El dolor crónico se manifiesta de forma distinta en cada persona, pero los síntomas más comunes incluyen:
Dolor persistente
Sensación de pinchazos, ardor, rigidez o dolor sordo
que no desaparece.
Limitación física
Dificultad para moverse con normalidad o realizar
tareas simples.
Impacto emocional
Sentimientos de frustración, fatiga extrema, ansiedad, problemas para dormir o cambios en el estado de ánimo.
Hipersensibilidad
Sentir dolor ante estímulos que normalmente
no deberían causarlo.
El diagnóstico es un proceso colaborativo entre el paciente y su médico para entender el origen del dolor. Suele incluir:
Evaluación del historial: Charla sobre cuándo empezó el dolor,
su intensidad y cómo afecta la rutina.
Exploración física: Pruebas de movimiento y sensibilidad.
Estudios complementarios: Cuando es necesario, pueden solicitarse estudios por imágenes u otras pruebas diagnósticas para obtener mayor información.
Identificación y localización del dolor: Identificar si el dolor es neuropático (daño en los nervios) o nociceptivo (daño en tejidos como músculos o articulaciones).
Uso de escalas: Herramientas para medir el impacto del dolor
en la vida diaria.
El objetivo es reducir el dolor y recuperar la funcionalidad.
El tratamiento suele comenzar con opciones conservadoras, como fisioterapia, medicamentos o infiltraciones.
En algunos casos, pueden requerirse fármacos más potentes, con posibles efectos secundarios.
Según la causa, existen terapias avanzadas como la radiofrecuencia (RF) y la estimulación de la médula espinal (SCS), especialmente en dolor neuropático crónico.
Boston Scientific ofrece soluciones innovadoras para quienes no han encontrado alivio
con tratamientos convencionales.
Es un procedimiento mínimamente invasivo y ambulatorio que utiliza energía térmica controlada para interrumpir las señales de dolor en nervios específicos. Actúa directamente sobre el nervio responsable del dolor, ayudando a reducir su transmisión.
Es una terapia avanzada que utiliza un pequeño dispositivo implantado para enviar impulsos eléctricos suaves a la médula espinal. El dolor se transmite a través de fibras nerviosas que recorren la médula espinal hasta llegar al cerebro. La terapia de Estimulación de la Médula Espinal (SCS por sus siglas en inglés) se basa en un principio sencillo: si el dolor viaja mediante impulsos eléctricos a lo largo del sistema nervioso, intervenir en ese flujo puede ayudar a manejarlo. Estos impulsos interrumpen las señales de dolor antes de que lleguen al cerebro, reemplazándolas por una sensación de alivio. Proporciona alivio libre de fármacos.
El sistema de estimulación de la médula es una de las soluciones más innovadoras de Boston Scientific, consiste en un sistema de estimulación personalizado que permite:
La Estimulación de la Médula Espinal se utiliza para tratar una variedad de diferentes tipos de dolor neuropático en la espalda, las piernas y los pies, incluyendo:
El dolor no tiene por qué definir tu vida. Consulta con un especialista en dolor para descubrir si estas tecnologías son la opción adecuada para que vuelvas a sentirte tú mismo.
El procedimiento de SCS debe ser realizado por un médico especialista con experiencia, como parte de un equipo interdisciplinario. Debes conversar con tu médico sobre los posibles riesgos y efectos secundarios.
Cada paciente es diferente, por lo que el grado de alivio puede variar. Un resultado generalmente considerado exitoso es una reducción del dolor de al menos un 50%. El objetivo es mejorar la funcionalidad y la calidad de vida, no necesariamente eliminar completamente el dolor.
Mientras que algunos pacientes ya no necesitan medicación para el dolor, otros pueden simplemente reducirla. Siempre debes consultar con tu médico antes de realizar cualquier cambio en la dosis de tu medicación.
Se recomienda evitar cualquier actividad intensa, como levantar peso, durante las primeras semanas. Puede llevar varios meses regresar a las actividades normales y es posible que experimentes algo de dolor o molestias iniciales en los sitios de incisión. Como en cualquier procedimiento quirúrgico, existen riesgos y posibles efectos secundarios que varían según el paciente. Tu médico te dará información detallada sobre cómo manejar tu medicación y las actividades durante este período. El tratamiento SCS está diseñado para ayudarte a llevar un estilo de vida saludable y activo, según tu condición y evolución del tratamiento.
La SCS está diseñada para ayudarte a recuperar el control del dolor y mejorar tu calidad de vida. Gracias a un control remoto con configuraciones de programa diseñadas específicamente para ti, puedes:
La mayoría de los pacientes utiliza la terapia de forma continua. Sin embargo, el médico indicará el uso más adecuado según cada caso.
Los modelos recargables incluyen un cargador inalámbrico diseñado para facilitar el proceso. Gracias al cargador inalámbrico liviano que puede colocarse en la cintura, la recarga está diseñada para ser lo más simple y conveniente posible. El cargador se recarga mediante una base conectada a un tomacorriente. El equipo médico brindará instrucciones específicas sobre cómo y cuándo cargar el dispositivo. Si la batería se descarga completamente, el sistema está diseñado para evitar daños permanentes y funcionar normalmente una vez recargado.
Sí, puedes viajar con tu sistema SCS. El implante puede activar alarmas de detectores de metales paréntesis similar a un paciente implantado con un marcapasos. Se recomienda llevar siempre tu tarjeta de identificación de paciente. Los detectores de metales, equipos de rayos X, escáneres de seguridad y otros dispositivos no dañarán el implante.
Tu médico puede determinar si la SCS es una terapia adecuada para ti según tu diagnóstico y tus síntomas.
Sí, es reversible.
Sí. La ablación por radiofrecuencia (ARF) es un tratamiento, que ha demostrado clínicamente proporcionar un alivio seguro, eficaz y duradero del dolor crónico.¹ ² Consulte con su médico para obtener más información sobre la seguridad y eficacia de la ablación por radiofrecuencia.
El procedimiento se realiza de forma ambulatoria. La mayoría de los pacientes puede regresar a casa con pocas restricciones una vez que desaparecen los efectos de la anestesia local.
La ARF suele proporcionar un alivio significativo del dolor durante 6 meses o más. Algunos pacientes experimentan alivio del dolor hasta por dos años después del procedimiento inicial.¹ ²
El dolor podría reaparecer si los nervios tratados se regeneran.
Si esto ocurre, el procedimiento puede repetirse.
La ablación por radiofrecuencia puede tratar el dolor en múltiples partes del cuerpo. Si tiene dolor en más de un lugar, hable con su médico sobre la posibilidad de tratarlos en un solo procedimiento.
La ARF funciona bien para el dolor en: cuello, hombro, espalda, cadera, articulación sacroilíaca, pierna, rodilla y pie.
Si el dolor reaparece debido a la regeneración nerviosa y decide no someterse nuevamente a la ARF, es posible probar otro método de manejo del dolor. Asegúrese de hablar y tomar esta decisión primero con su médico.
Referencias:
1. Boston Scientific. “Controla tu dolor”. Disponible en: https://www.controlatudolor.es/home.html Consultado en Febrero 2026.
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